Escuela de Líderes I - Nicaragua 2019

 

Del 10 al 16 de diciembre, las travesías azul y amarilla del Movimiento Remar de Nicaragua se encontraron para vivir juntos ESCUELA DE LÍDERES 1. Una semana de encuentro con ellos mismos, los demás, Dios y la realidad, aprendiendo diferentes herramientas que ayudarán en su liderazgo para finalmente juntos celebrar la vida. Una semana llena de experiencias significativas que les recuerda su llamado a ser Cristos jóvenes en la mar de cada día.


Por ello, compartimos algunas experiencias vividas por nuestros jovenes:


XIMELL DÁVILA (CARABELA ISMAR, TRAVESÍA AZUL CONDEGA)


Escuela de líderes 1 fue una convivencia que esperé durante un año. Desde que comencé Remar, estaba tan emocionada por ella, luego solo faltaba unas cuantas horas para comenzarla y estaba de lo más nerviosa del mundo.
Durante el transcurso de la Escuela, me hizo cuestionarme, reflexionar y pensar sobre mi familia, ¿realmente estoy dando lo mejor de mí a los que amo? Eso despertó en mí el deseo de ser una mejor hija, mejor hermana y una mejor amiga; no solo por mí, sino por ellos. También me hizo tomar conciencia de que Dios siempre nos da lo mejor, ¿y por qué yo no darle lo mejor de mí a los demás? Porque la vida no solo se trata de vivirla solo por ti, la vida se trata de SERVICIO también.
Hay mucha gente que necesita de nuestro apoyo, de nuestras palabras, pero algunas veces solo pensamos en nosotros mismos, en nuestros problemas y no recordamos que no somos los únicos que a veces sentimos el peso del mundo en nuestros hombros y que nuestro estar y nuestras palabras pueden ayudar a alguien grandemente.

 

EDUARDO CRUZ (CARABELA TOPANGA, TRAVESÍA AZUL ESTELÍ)


Al inicio me sentía raro porque sólo estaba con mi grupo de amigos, pero ya comenzando el primer día traté de integrarme con los demás remeros y lo hice durante estos 7 días que, a mi parecer, lo hice muy bien. Siento que mi experiencia fue muy buena, pude vivir cada actividad que hicimos, traté de tener una buena relación con todos y pienso que logré dar una buena vibra a los demás dándoles una sonrisa en todo momento.
De esta convivencia aprendí demasiado, pienso que logré encontrarme, aprendí a ser más humano y a expresar mis sentimientos mediante muchas maneras de expresión como dibujar, cantar o con mi propio cuerpo. Me sentí en una nueva familia, sentí que todos me querían y que sería una buena parte en sus vidas.
En general la experiencia que tengo es muy buena y pienso que las personas que me han devuelto la sonrisa nunca me olvidarán, ni tampoco las olvidaré.